Proverbios 3'27
Dios nos usa como instrumentos de bendición en la vida de las personas que nos rodean ya sea que las conozcamos o no. De hecho muchas veces hemos sido objeto de esas manos que aún sin nosotros ser parte de sus amigos o familiares nos apoyan, están el momento de más necesidad y luego desaparecen.
Si en nuestras manos esta el poder ayudar, no debemos ser negligentes. Ni decirle al otro vuelve mañana cuando podemos acurdirlo en ese momento. Dios demanda de nosotros solidaridad y misercordia. Es un gran priviegio ser usado por él, y luego sentir ese gozo de haber hecho lo correcto para la gloria de Dios.
No te niegues a hacer el bien a quien es debido cuando tuvieres el poder para hacerlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















































